¿Cómo se pueden usar los aceites esenciales?
Sobre la piel
En el baño
En difusión
Los aceites esenciales son compuestos aromáticos volátiles extraídos de plantas a través de métodos como la destilación al vapor o la extracción por presión en frío. Son la esencia concentrada de las plantas, capturando su aroma y propiedades beneficiosas.
Con solo unas gotas, los aceites esenciales pueden formar parte de tu rutina de cuidado de la piel y crear el ambiente que buscas en casa. Se usan de dos maneras: diluidos sobre la piel (en masaje, en tu crema o en el baño) y en difusión, para perfumar el ambiente.
Cada aceite esencial tiene un aroma y unas propiedades que dependen de la planta de la que procede y de cómo se extrae. Por eso es importante elegir aceites 100% puros, de calidad y bien conservados.
Usados correctamente, los aceites esenciales son un aliado natural para tu rutina de cuidado personal y para tu bienestar diario.
La aplicación sobre la piel, en masaje o añadida a tu crema, es la forma más habitual de usar los aceites esenciales en cosmética. La regla básica es diluirlos siempre en un aceite vegetal (jojoba, almendras dulces, argán…) antes de aplicarlos: como referencia, 2-3 gotas por cada cucharada de aceite vegetal para el cuerpo, y menos para el rostro. Haz una prueba en una zona pequeña antes del primer uso y evita los ojos y las mucosas. Algunos aceites, como los cítricos, son fotosensibilizantes: no te expongas al sol después de aplicarlos.
Difundir aceites esenciales es una forma sencilla de perfumar tu casa y crear el ambiente que buscas: más relajado para la noche, más fresco y estimulante para trabajar o estudiar. Basta con unas gotas en un difusor de agua (humidificador) o en un nebulizador, que difunde el aceite sin agua y deja un aroma más intenso. Ventila la habitación de vez en cuando, no difundas de forma continua durante horas y ten especial cuidado con bebés, embarazadas y mascotas.
No. Nuestros aceites esenciales son de uso externo: están pensados para aplicarlos diluidos sobre la piel o para difundirlos en el ambiente. No los ingieras, no los apliques puros y mantenlos fuera del alcance de los niños. Si estás embarazada, en periodo de lactancia o tienes alguna duda sobre tu salud, consulta antes con un profesional.